jueves, 14 de mayo de 2015

Focaccia.

La última vez que estuve en un italiano no había pan, bueno había "pan de la casa".

Ese pan eran unas tiras de más o menos dos dedos de anchura por un más o menos 10 cms. de largo, un pan con cebolla por encima o con aceitunas negras. Y la verdad es que estaba buenísimo. 

Lógicamente desaparecía de la mesa conforme llegaba, y puesto que esto ocurría en todas las mesas, no solo en la que yo estaba con unas amigas, cuando pedíamos más tardaban un montón. Era tal la aceptación que se utilizaba como un plato más.

Realmente era focaccia de cebolla y focaccia de aceitunas negras.

Bueno pues al final la hice en casa. Tardé unos meses, pero una vez que me animé a utilizar la levadura de pan y a tener en cuenta que necesita de unos tiempos de reposo, busqué recetas, busqué opciones y al final me lancé.
 

Ingredientes.

- 500 grs. de harina.
- 310 ml. de agua templada.
- 25 grs. de levadura de pan o 2 sobres de levadura de pan.
- 1'5 cucharaditas de café de sal fina.
- 1 cucharadita de café de azúcar.
- Sal gorda o sal en escamas.
- Aceite de oliva.
- Romero, tomillo y orégano al gusto.
- Cebolla, aceitunas negras, tomates cherry ... 

Preparación.

En un bol hay que echar la harina, la sal fina y el azúcar, y si vas a utilizar levadura en sobre también, se mezcla todo con un tenedor. Si utilizas levadura de panadería tienes que templar un poco de agua y disolver en ella la levadura fresca.

Hay que añadir el agua al bol, toda, si has desleído la levadura en parte del agua también, y con un tenedor empezar a trabajar la masa para integran los elementos secos y húmedos.

Llegará un momento en el que no puedas trabajar la masa, sino que para poder hacerlo tendrás que echarla en la mesa para trabajarla con las manos. Embadúrnate las manos de aceite para que no se te pegue y poder amasarla bien, estírala, dóblala sobre sí misma, hasta que quede una masa homogénea y fina. 

Tienes que dejar la masa reposar durante aproximadamente 10 minutos y volver a amasarla, estirándola y doblándola sobre sí misma de nuevo durante un par de minutos más y volver a dejarla para que repose.
 
Añade un poco de aceite en un bol, y embadúrnalo bien, mete la masa, tápala con un paño húmedo y déjala reposar durante al menos 2 horas en un lugar templado.

Cuando falten 15 minutos para que termine el tiempo de reposo, es el momento de coger los alimentos que vas a poner encima:

- En todo caso: hay que coger unas hojas de romero, mejor frescas, y cortarlas un poco, en dos o en tres y reservarlas en un recipiente, además, como me encanta el tomillo, también añado un poco de tomillo, que lógicamente no es necesario picar, y lo mezclo con el romero. Y si alguien quiere añadir también un poco de orégano y otras hierbas, pues perfecto.
- Focaccia de cebolla: pica en juliana una cebolla mediana y resérvala.
- Focaccia de aceitunas: deshuesa aceitunas, negras o verdes, y córtalas en rodajas de varios milímetros, y resérvalas.
- Focaccia de tomate: puedes cortar a la mitad tomates cherry, o cortarlos en ruedas de 1 cm. aproximadamente, o puedes utilizar tomates en conserva, de los que vienen guardados en aceite, y picarlos en dados pequeños. 

Cuando la masa ha estado al menos 2 horas en reposo (si lo dejas un poco más no hay problema) habrá doblado su tamaño. Es el momento de coger la bandeja en la que se va a poner en el horno y poner el horno a precalentar.
 
La bandeja tienes que pintarla con un poco de aceite de oliva para que no se pegue. Y con cuidado tienes que volcar la masa que reposaba en el bol sobre la misma, es muy sencillo, porque al estar embadurnado ese bol en aceite no se habrá pegado. 
 
Poco a poco y con cuidado hay que ir extendiéndola con los dedos, dándole esa forma de torta, hasta que tenga un grosor de por lo menos 1 ó 1,5 cms. Con las cantidades que he dado se podrá rellenar prácticamente toda la bandeja del horno. Una vez que se tiene estirada, hay que "clavarle" los dedos para ir haciendo esos agujeritos que suele tener la focaccia. 

De nuevo hay que dejar la masa que repose durante al menos 10 minutos, y si fuera necesario volver a estirarla un poco y clavarle de nuevo los dedos. Hay que pintar la masa con un poco de aceite de oliva, espolvorear las hierbas que vayamos a utilizar y que habíamos reservado, y colocar, casi clavar, el ingrediente que falta (cebolla, aceitunas, o tomate) para terminar con un chorrito de aceite más. 

Es el tercer reposo el que necesita, 15 minutos al menos, pero si quieres que suba más, tienes que dejarla más tiempo, al menos 30-40 minutos. Pasado ese tiempo ya se puede meter al horno, y justo antes hay que añadirle por encima un poco de sal gorda o sal en escamas, cuidado que es poca, es solo para decorar, porque sal ya lleva la masa.

En el horno tiene que estar aproximadamente 30 minutos a 200 grados. Cada uno conoce su horno y transcurridos 20 minutos sería bueno que miraras a ver cómo va de cocción, por si fuera necesario apagarlo y que terminara de hacerse con el calor que queda.

Y ya está lista para comer, unos minutos para que se enfríe un poco y buen provecho!








sábado, 7 de febrero de 2015

Bollitos para hamburguesas.

Me gustan las hamburguesas, pero me gustan las que hacemos en casa, con carne picada bien arreglada, su tomate y lechuga, una buena loncha de  buen queso ... todos los ingredientes bien frescos y bien cocinados.

No me entusiasman los bollitos de hamburguesa, tipo pan de molde, pero tampoco me emocionan los que son pan normal, y desde que controlo un poco más la levadura de panadería estoy pensando en hacer unos bollitos para cenar una buena hamburguesa. 




Total, que después de comer me he puesto a ello, para poder esta noche cenar una hamburguesa, eso sí, como tenía tanta previsión de sésamo nada.

Ingredientes para 6 bollitos (o 4 grandes).

- 150 ml. de agua.
- 25 gr. de levadura de panadería.
- 1 huevo batido.
-1/2 cucharada de azúcar y 1/2 cucharada de sal.
- 1 cucharada de mantequilla.
- 450 gr. de harina.

Lo primero hay que poner a calentar un poco el agua y disolver la levadura de pan, y ponerlo en un bol grande, añadir el huevo batido, la mantequilla a punto pomada, el azúcar y la sal, y con un tenedor ir mezclando bien todos los ingredientes.

Tras esto hay que añadir la harina poco a poco y seguir moviendo con el tenedor mientras puedas, puesto que llegará un momento en el que no podrás seguir y tendrás que echar la masa encima de la mesa para amasar con las manos. 

Una vez que la masa está amasada hay que dejarla reposar aproximadamente 15 minutos y tras ello volver a amasar un poco más para finalmente formar un cilindro, personalmente es la mejor forma para dividir la masa. Hay que dividirla en 6 partes o 4 si quieres unos bollitos más grandes.

Pon el horno a 75 grados durante 2 ó 3 minutos, es el truco de turno para dejar reposar la masa en un lugar templado y que suba más rápidamente. 

Ponemos papel de horno en la bandeja del horno y vamos colocando cada una de las 6 porciones en la bandeja, bien redondeadas y separadas entre sí para que no se peguen porque llegarán a duplicar su tamaño, y metemos la bandeja en el horno apagado ya y únicamente templado. Lo dejamos reposar aproximadamente 30 minutos, aunque si lo dejas un poco más tampoco pasa nada. También puedes dejarlos reposar del modo tradicional, al menos 2 horas tapados con un paño húmedo.

Una vez que han subido los bollitos ya hay que poner el horno, 20-22 minutos a 180 grados. Cuando hayan pasado 15 minutos hay que dar a los bollitos un poco de mantequilla con una brocha, de esa forma quedarán, además de dorados, brillantes, y ponerles por encima el sésamo (si lo tienes).

En el momento en el que el horno termina el tiempo marcado tienes que comprobar si la parte de debajo está bien cocida y si no lo está puedes poner el horno 5 minutos más o puedes dejar la bandeja todavía dentro unos minutos más puesto que con ese calor terminarán de hacerse. 

Y ya están los bollitos para las hamburguesas, tan sencillo como esto.





Teniendo esto ya vuestra imaginación es la importante para hacer la hamburguesa que queráis, la mía la hice así: buena carne mezcla de ternera y cerdo para que sea jugosa, cebolla confitada, bacon a la plancha, queso cremoso, aunque el tipo Roncal tierno es de muerte, lonchas finas de tomate, lechuga, mahonesa, kétchup y salsa barbacoa, creo que no me dejo nada.


 
 






Brioche

Llevo tiempo pensando en esos bollos de brioche, esponjosos y tostados, para desayunar por las mañanas, para hacerlos a la plancha con mantequilla y mermelada para merendar, ...




La levadura que utilizo habitualmente es en polvo, básicamente porque la levadura de panadería la suelo tener en el congelador y ya solo partirla hasta conseguir lo que necesitas, es un poco tostón, resulta más cómoda la levadura en polvo.

Pero se acabó, es invierno y hace mucho frío en la calle, es sábado y es mejor quedarnos en casa y cocinear un rato. Queda poca levadura de panadería y voy a aprovecharla para hacer el brioche, luego ya buscaré dónde comprar una nueva pastilla.

Ingredientes:

- 250 ml. de leche.
- 100 ml. de aceite de girasol o de mantequilla derretida.
- 40 gr. de levadura de panadería.
- 2 huevos batidos.
- 250 gr. de azúcar.
- 1 pizca de sal.
- 650 gr. de harina.

Hay que poner en un bol la leche y el aceite, y meterlo al microondas pero solo para que se temple, no es necesario que se caliente.

Una vez templado vamos añadiendo el azúcar y la levadura de panadería. Para integrar ambos ingredientes, con un tenedor hay que mover bien hasta que se deshaga todo y quede bien integrado. Tras eso hay que añadir los dos huevos batidos y una pizca de sal, como una cucharadita de postre.

Poco a poco hay que ir metiendo la harina, llegará un momento en el que haya que echar la masa a la mesa y continuar amasando con las manos, para esto es mejor embadurnase un poco las manos en aceite de forma que la masa no se te pegue. Y una vez que está bien amasada tenemos que dejarla reposar durante 10 minutos.



Pasados esos 10 minutos volvemos a amasarla ligeramente y la dividimos en porciones. La suelo dividir en 6 porciones, con 4 de ellas hago 4 trenzas grandes, y con las otras 2 las divido a su vez a la mitad y hago trenzas más pequeñas, caracolas, o cualquier otra cosa como algún bollito relleno de chocolate.

Hacer las trenzas es muy sencillo: divides la masa en 2, una el doble que la otra de tamaño, y con ambas tienes que hacer tiras, la grande la doblas por la mitad en forma de "U" y la pequeña la pones en el centro de forma que ya tienes las tres tiras para hacer la trenza. 



La caracola es también muy sencilla, es una tira que ir enrollando en sí misma, pero cuidado porque no tiene que estar apretada, si no cuando fermente y crezca tendrás más que una caracola un "bollomoño".

Cada preparación va a la bandeja del horno previamente cubierta con papel de horno. Cuando hago la división de la masa lo que hago es que pongo el horno a 75 grados durante 2 ó 3 minutos únicamente para que se temple. De esta forma, ahora tengo el horno templado para ir metiendo las bandejas.

Tenemos ya las trenzas y/o las caracolas en las bandejas, hay que ponerlas bastante separadas para que no se peguen entre sí, teniendo en cuenta que van a duplicar su tamaño, y hay que pintarlas con un poco de huevo batido, tras eso hay que meter las bandejas al horno apagado (con el truco de antes solo está un poco templado) y dejar reposar la masa durante al menos 30 minutos, aunque si lo dejas durante más tiempo tampoco pasa nada.

Pasado el tiempo de reposo las trenzas y/o caracolas habrán duplicado su tamaño. Hay que poner en un pequeño bol un par de cucharadas de azúcar y añadir una pizca de agua de forma que quede una pasta blanquecina poco consistente. Con un tenedor pequeño hay que salpicar con esa mezcla la parte superior de los bollos y meterlos al horno. En función del tamaño necesitarán tiempo de cocción, pero a 180 grados no va a ser más de 25 minutos.






Si vas a hacer caracolas puedes picar muy fino algunas frutas escarchadas, como melón, cerezas, sandía, e hidratar unas pasas sin pepitas con un poco de vino dulce; de esa forma cuando ya tienes la porción de masa con la que hacer la caracola, le integras las frutas, de forma que al hacer la tira que enrollarás en sí misma la fruta quedará dentro de las caracolas. En el caso de caracolas sí hay que poner por encima la mezcla de azúcar y agua en mayor medida que en el caso de las trenzas.

Estos bollos al ser completamente caseros y no tener conservantes, están buenísimos durante ese día, pero quizás se queden un poco secos para los siguientes, por lo tanto lo mejor es guardarlos en un tupper, y si se quedan muy secos, como están deliciosos es con mantequilla en la plancha y mermelada.










domingo, 12 de octubre de 2014

Patatas asadas rellenas.

Pocas cosas más tradicionales que una patata asada, una simple y sencilla patata asada.

Antes el asado era en la lumbre, mi abuela, cuando ya quedaban solo los rescoldos, en algunas ocasiones metía en la lumbre unas patatas, las cubría con las brasas que quedaban y se hacía poco a poco, lentamente. 

Y hace solo unos años, cuando hacíamos barbacoa en el patio, y mi padre había terminado de asar todo lo que se había preparado, también le gustaba meter alguna patata con un poco papel de aluminio, aunque sobre todo la culpable era mi madre ... "para merendar según decían", aunque la verdad es que no solían llegar a la merienda.

Pero ya no tenemos que esperar a tener una lumbre para asar patatas, podemos hacerlas en el microondas, para un acompañamiento, para tomarlas solas con un poco de sal y de aceite de oliva ... para lo que quieras. Ya se que no salen tan ricas, pero no siempre tenemos la posibilidad de tener una buena lumbre para hacerlas.

Ahora además en los puestos de comida rápida de muchas ferias puedes encontrar patatas asadas, tienen casi de todo, pero aunque no tengo nada en contra de esa comida, debo reconocer que no me emociona.

Pues como lo que si nos gusta en casa es comer bien, y llevaba ya algún tiempo pensando en ello, el pasado fin de semana hicimos en casa unas patatas asadas.



Ingredientes:

- 2 patatas grandes.
- 100-150 grs. de carne picada.
- 2 lonchas de bacon curado, pero no muy seco, de 1/2 cm. de grosor.
- 1 tomate mediano.
- 1 cebolla pequeña .
- 2 rodajas de pimiento rojo.
- 2 rodajas de pimiento verde.
- 1 cucharada sopera y rasa de harina.
- 1/2 vaso de leche.
- 1 loncha de queso tierno, o 2 cucharadas de queso en crema.
- Un poco de queso curado rallado.
- 1 chorro de vino blanco.
- 1 ajo.
- Sal, tomillo, pimienta molida y nuez moscada.
- Aceite de oliva. 
- Crema de vinagre de Módena.

Preparación.

Lo primero hay que picar muy pequeño el tomate, la cebolla y las rodajas de pimiento rojo, y reservar.

Tras ello vamos a preparar la carne. Hay que picar muy fino el ajo y con una buena cucharada de la cebolla picada que habíamos reserva, ponerlo todo a pochar en una sartén con un poco de sal, y cuando han pasado un par de minutos añadir muy picado también el pimiento verde. 

Además hay que cortar en tacos pequeños las dos lonchas de bacon, de forma que cuando las verduras están pochadas añadimos el bacon en taquitos y la carne picada.

Para condimentar la carne utilizaremos sal, pimienta molida y un poco de nuez moscada, yo además le añado un poquito de tomillo y de orégano picado y un chorrito de vino. Todo tiene que sofreírse bien, los sabores tienen que mezclarse, que todos queden integrados, y tras eso hay que reservarlo. Es mejor reservarlo de forma que los jugos de la cocción se queden separados de la carne, por eso suelo ponerlo en un colador sobre un bol.

Tenemos que lavar muy bien las patatas, debajo del agua del grifo y con un cepillo para que no quede ningún resto de suciedad y de tierra, de esta forma nos podremos comer incluso la piel. Una vez que están bien limpias hay que pincharlas con un cuchillo unas cuantas veces, 7 u 8, y envolverlas en papel film y meterlas al microondas.

En el microondas cada uno tiene que estar pendiente de cuánto tiempo las pone, porque no todos son iguales. Yo las pongo 5 minutos y les voy dando la vuelta, y esta operación la repito 2 ó 3 veces, pero luego sigo repitiéndola un par de veces más, pero solo con 2 minutos, hasta que veo que la patata está bien cocinada.

Mientras las patatas se van haciendo, arreglamos el tomate y la cebolla picada, con una vinagreta hecha con sal, aceite y un poco de crema de vinagre de Módena y lo reservamos.

E inmediatamente después hacemos una besamel un poco espesa, una besamel a la que vamos a añadir el queso tierno, o si tienes queso en crema con sabor, 2 cucharadas de ese queso. Se trata de sacar una besamel con sabor a queso, pero sin pasarse no vaya a ser que el queso se coma el sabor del resto.

Una vez que las patatas están hechas si quieres puedes pelarlas. Aunque la piel se puede comer porque se ha limpiado perfectamente, si es cierto que en ocasiones es un poco dura.

Hay que partirlas a la mitad y con una cuchara hacer un poco de hueco en ambas partes, pero cuidado no te pases. Además está bien clavar un tenedor varias veces y de forma superficial en la parte interior de las patatas, de forma que vamos a utilizar el jugo que ha soltado la carne (la habíamos reservado de forma separada a la carne), para que quede más jugosa. Vamos a echar con una cuchara un poco del jugo de la carne en la patata donde hemos clavado el tenedor, apenas las puntas, y resultará más jugosa.


Encima ponemos parte de la vinagreta de tomate, cebolla y pimiento rojo, posteriormente ponemos la carne picada, y encima para terminar un par de cucharadas de besamel de forma que vaya escurriendo un poco por los bordes.


Y para terminar hay que rallar un poco de queso fuerte, en mi caso he utilizado un tipo Roncal, y machacar un poco de tomillo y añadirlo encima de la besamel.

Si te ha quedado parte del picadillo de tomate, cebolla y pimiento aderezado con aceite y vinagre, lo que sería la parte de la ensalada, puedes ponerlo en un pequeño bol y ponerlo en la mesa por si alguien quiere añadir un poco en su plato, y de igual forma puedes hacer si te ha quedado un poco de relleno de carne picada.

Variantes hay muchas:
 
- Me parece muy buena idea hacer cebolla confitaba y caramelizada, unos champiñones picados con un poco de ajo y de vino y una crema de queso, de forma que sobre la patata asada se coloca la cebolla, luego la carne y el champiñón y por último se añaden un par de cucharadas de crema de queso.
- Los champiñones se pueden añadir también a la carne picada, en el caso de que sea de ternera o de cerdo, o ponerlos hechos en láminas a la plancha encima de la carne picada.
- La carne a utilizar en vez de cerdo y/o ternera puede ser pollo y pavo, puede añadirse jamón york o unos tacos de jamón serrano.
- Puedes sustituir la carne por atún en lata, ya sea natural o en aceite.
- Encima de la ensalada se puede añadir un poco de lechuga picada o simplemente poner unos canónigos. 
- Lo que sería la parte de la ensalada puedes añadirle maíz, remolacha picada, pimiento verde y rojo, lo que más te apetezca.


Kokotxas! Para mi de merluza y al pil-pil.

Pocas cosas tan buenas como las kokotxas, y ya digo que para mi, de merluza y al pil-pil.

Hasta hace unos años la verdad es que no me había planteado hacerlas, la kokotxa era una parte más de la merluza y con ella iba, al horno o rebozada. Pero desde que hace unos 6 años me animé a hacerlas al pil-pil es uno de los platos que me encantan.

No las hago mucho, no es un producto barato, pero tampoco es caro, y congelada la encuentras siempre, es bastante buena y económicamente es asequible, aunque alguno diga que es un sacrilegio.

A mi padre le gustaban mucho, y yo creo que no pensaba que me fueran a salir bien cuando una Navidad compré y dije que pasara lo que pasara me tenían que salir. Desde entonces la verdad es que casi nos las comíamos los dos porque mi madre se las come pero las prefiere de otras formas, a ella rebozadas le encantan, y mi hermana se las come, pero vamos, sin más.

He hecho kokotxas, unas al pil-pil y otras rebozadas, estando las dos solas es una tontería no hacerlas de las dos formas, y así comemos las dos como más nos gustan.



 
KOKOTXAS AL PIL-PIL.

Ingredientes 

     - 200 grs. de kokotxa de merluza.
     - Aceite de oliva.
     - 1 ajo.
     - 1 pizca de sal.

Yo suelo limpiar las kokotxas debajo del grifo, con agua fría y escurrirlas, echarles un poco de sal y reservarlas.

Después hay que limpiar y cortar en rodajas el ajo. En una sartén pequeña se pone un poco aceite, no más de una cucharada, porque lo único que vamos a hacer es dorar los ajos para reservarlos.

En una cazuela de barro, una más bien pequeña puesto que es poca cantidad, hay añadir el aceite que ha quedado de freír los ajos y un poco más frío (el caliente es muy poco y con el que está a temperatura ambiente se enfría rápidamente ya que las kokotxas requieren una temperatura muy baja).

Hay que ponerlo al fuego e ir colocando las kokotxas con la piel hacia abajo. Una vez que están todas colocadas si es necesario puedes añadirles un poco más de aceite frío, justo hasta que casi cubra las kokotxas, pero cuidado con pasarse de aceite. Y cuidado con la cazuela de barro que usas, tienen que quedar libres como dos dedos porque si no al moverlas corres el riesgo de que el aceite se salga literalmente volando.

El fuego tiene que estar muy bajo, realmente bajo. En ningún momento pueden coger temperatura, y hay que moverlas constantemente, yo voy haciendo giros en círculo constantes en el sentido de las agujas del reloj fuera del fuego casi siempre, y de vez en cuando las acerco al fuego para que no se queden frío y se vayan haciendo. Los giros al inicio no suelen ser fuertes para que no se salga todo, y cuando ya va saliendo la gelatina de la piel van siendo cada vez más enérgicos para que vaya ligando el pil-pil. Cuando están casi terminadas le añado los ajos y continúo moviéndolas.





KOKOTXAS REBOZADAS.  

Ingredientes:

   - 200 grs. de kokotxas.
   - 1 huevo batido.
   - Harina.
   - Aceite de oliva.
   - Una pizca de sal.

Tampoco tienen ningún misterio, es un rebozado normal. Una vez que las he limpiado debajo del grifo de agua y están escurridas hay que añadirles un poco de sal y una a una ir rebozándolas primero en harina y luego en huevo, y de ahí a la sartén con buen aceite de oliva fuerte.

Hay gente que a los rebozados les pone un poco de levadura en la harina, es una opción para que estéticamente queden más bonitos, pero la verdad es que ni me acordé.



O sea que de la forma que sea, espero que os gusten ... pero yo me quedo con las de merluza y a pil-pil!





sábado, 13 de septiembre de 2014

Pan ... con chorizo, queso ...

Cuando el pan se amasaba en casa y había que llevarlo a la tahona a cocer, quién de nuestras abuelas o incluso nuestras madres no ha hecho algún panecillo habitualmente con chorizo?

Mi madre recuerda cuando mi abuela iba a la tahona a cocer el pan, a la vieja tahona del pueblo que yo también recuerdo pero ya unos cuantos años después. Me acuerdo del señor Antonio, que para mi era un señor muy mayor y que seguía al pie del cañón todos los días. 

La tahona era un lugar lleno de vida, de mujeres que iban a cocer el pan, con chascarrillos, murmullos, risas ... Mi madre recuerda que a veces la abuela cocía además del pan unos panecillos en forma de pato o cisne, unas formas muy básicas, que llamaban "parajitas", y otras veces panecillos con un poco de chorizo dentro. Realmente no era más que pan, pero al final eran pequeñas chucherías para los niños.
 
Actualmente en muchos sitios a los que vas puedes encontrar panes cocidos rellenos de chorizo, los más conocidos quizás los "bollos preñaos".

Estos bollos se han realizado tradicionalmente cuando eran las mujeres las que cocían el pan y supongo que la causa para utilizar el chorizo es que era un producto del que en los pueblos no se carecía porque en casi todas las casas se hacía matanza. Solían vivir de la agricultura y tenían gallinas, conejos y algún cerdo para la matanza y aprovisionar la despensa para una buena parte del año. Mis padres se acuerdan de que, cuando mi padre ya como novio formal de mi madre comenzó a entrar en casa de mis abuelos, dio buena cuenta de los chorizos guardados en las ollas en aceite, que ellos ya no los querían.

Pero no es de lo único que se pueden hacer panecillos o bollos rellenos. Personalmente, y en mi casa, nos encanta el queso ... queso tierno o fuerte, de oveja, de cabra o de vaca ... queso. O se puede hacer pan de tomate y orégano, o rellenar con un rico paté. Al final estamos en lo de siempre ... la cocina es imaginación y con buenos productos pocas veces van a salir cosas malas.

En esta ocasión, como en otras ocasiones, me he decantado por bollos preñaos y pan de queso. 


Ingredientes:
 
   - 500 grs. de harina y un poco más para enharinar las superficies.
   - 20 grs. de levadura de pan, y si no tienes pues 2 sobres de levadura de pan.
   - 1 chorro de vinagre, como 25 mls.
   - 1 buen chorro de aceite de oliva, como 40 mls.
   - 300 mls. de agua templada aproximadamente.
   - 1 cucharadita de postre de sal.
   - Tomillo y orégano.
   - 2 chorizos.
   - Queso, del que más te guste, yo he mezclado uno tierno y otro fuerte de Roncal.

Lo primero que hay que hacer es el relleno, porque cuando el pan esté hecho lo dejaremos fermentar con el relleno ya metido.

También deciros que habitualmente me gustan más los bollos pequeños, casi de pincho, se hacen más rápidamente en el horno y además te permiten probar panes de diferentes rellenos. Por eso todos los productos con los que vayamos a rellenar los bollos tienen que ir en pequeños trozos. 

Hay que picar el chorizo en cuadrados como de 1/2 cm. de lado, hay que reservar el 90% y el resto hay que ponerlo en una sartén con un poco de aceite de oliva a freír para hacerlos crujientes, tras ello los reservamos.

Hay que hacer un crujiente de queso, para ello ralla y trozo de queso tierno y pica todo lo que puedas un trozo de queso curado, yo he utilizado un queso de Roncal pero puedes utilizar otro. En una bandeja de horno cubierta con papel de horno hay que poner pequeños montocitos de queso tierno y añadirles por encima el queso curado picado, y meterlo al horno precalentado a 200-225 grados durante 10-12 minutos, verás que el queso se va poniendo tostado, con un color camel y ése es el momento que sacarlo y dejarlo enfriar, y una vez que está frío tienes que picarlo en trozos pequeños.

Hay que machacar en un mortero un poco de tomillo y de orégano y reservarlo.

Para hacer la masa de pan yo cojo un bol grande y añado la harina, la sal y la levadura, si utilizo la de sobre, y lo remuevo bien. Si utilizo la levadura de pan la diluyo en un poco de agua templada y se la añado a la mezcla de harina y sal. Luego hay que añadir el vinagre y el aceite y mezclar con un tenedor grande, y poco a poco empezar a echar el agua templada para ir mezclando todo bien. Se le puede echar también un huevo, hay mucha gente que lo hace.

Cuando la masa está casi mezclada la echo sobre una mesa y es cuando comienzo a amasar con las manos. Hay gente que en la mesa hace un volcán con la harina y en el centro va añadiéndole los demás ingredientes, pero a mi me resulta más lioso porque el agua que vas añadiendo se va por lo lados, y lo mismo pasa con el aceite y el vinagre, vamos que al final es un lío. Mientras que cuando la masa va a la mesa utilizando el bol previamente, los ingredientes líquidos ya están casi metidos en la harina y desde luego que no escurren por ningún lado como para amasar con las manos cómodamente.

Hay que amasar bien, que todos los ingredientes queden bien integrados, y que quede una masa homogénea y blanda, nada de dura, si tuvieras que utilizar un poco más de agua no pasa nada. En el último momento añades el tomillo y el orégano machacados para integrarlos con los últimos movimientos.

Tienes que separar la masa para hacer los bollos preñaos y el pan de queso. En una de las porciones de masa integrar el chorizo picado crudo y amasar todo de nuevo bien, y en la otra porción de masa hay que meter el 90% del crujiente de queso picado y también amasar bien de nuevo.

Con la masa con chorizo hay que hacer bolas como un huevo pequeño, darles forma redondeada e ir poniéndolas en una bandeja de horno con papel de horno, aplastarlas pero solo un poco, hacerles un corte en forma de cruz encima y ponerles encima un poco del chorizo del que habías frito y reservado.

Con la masa con queso hay que ir haciendo lo mismo, pero esta vez hay que coger un poco más de masa, aunque no mucha, y darles forma alargada, ponerlas en una bandeja de horno sobre papel de horno, darles un corte alargado encima y por último echarles por encima un poco del crujiente de queso.
 
Las bandejas (o la bandeja) tiene que taparse con un paño e ir al horno a fermentar, al horno que tras haber hecho el crujiente de queso todavía tiene que estar un poco templado. Lo dejamos al menos 1/2 hora, pero con el horno apagado, no queremos cocer todavía el pan, únicamente que fermente a un poco más de temperatura que la ambiental, o sea que cuidado con la temperatura del horno no vaya a ser que se cuezan.
 
Pasada esa 1/2 hora (y si es un poco más mejor) se quitan los paños que cubren los bollos y se pone el horno a 180 grados durante 10-15 minutos, según el tamaño de las piezas individuales.

Variedades hay muchas. Porqué no unos bollitos con un trozo de paté dentro? Y unos pequeños panes de tomate? Para ellos utilizaremos tomate maduro rallado sin piel y sin pepitas. Y si a los de queso le añadimos un crujiente de jamón o les ponemos en el interior un trocito de queso tierno?
 
Para gustos colores, pero si los hacéis espero que os salgan ricos independientemente de con qué los rellenéis.



 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Galletas.

Llega septiembre y numerosas editoriales comienzan a editar publicaciones en fascículos, con el aliciente de que ese primer fascículo trae algún reclamo interesante.

Eso no sería nada nuevo para mí si no estuviera Oier, mi sobrino con casi 5 años, un niño al que le encanta Mickey Mouse (como a casi todos) y que para sorpresa de todos le encanta la cocina.

Como ocurre en muchos casos, ha estado mucho en casa, mi hermana y su marido trabajan o sea que la yaya y el yayo se han ocupado mucho de él, y con la yaya ha estado muchas veces en la cocina mientras cocinaba y ha tenido que entretenerlo en muchas ocasiones mientras cocinaba.

Después, cuando ya comenzó el colegio, ha seguido mucho en casa y mientras ha estado y yo he cocinado no he tenido ningún temor en meterlo conmigo a la cocina, con mucho cuidado lógicamente, en ocasiones incluso para entretenerle haciendo algo divertido para merendar como papartas. Eso también animó a su madre, que desde hace algún tiempo también juega con él en la cocina, y de hecho durante el pasado invierno muchas tardes hizo bizcochos para merendar y que estuviera entretenido.

Claro, cuando vi un fascículo que traía como regalo un molde para hacer galletas con la cara de Mickey Mouse lo primero que pensé fue en comprarlo. Menuda sorpresa le iba a dar a Oier haciendo galletas con la cara de Mickey.

Y dicho y hecho. El fascículo estuvo varios días en casa hasta que llegó Oier. Ese día solo estuvo un ratito y no nos daba tiempo a hacerlas, pero le prometí que las haríamos otro día que estuviera más tiempo y el jueves vino a quedarse a dormir, claro, ya era tarde y no nos íbamos a poner a hacerlas, o sea que tuve que volver a prometerle que al día siguiente las haríamos de verdad.
 
A las 22'00 horas, después de pasar toda la tarde en el centro viendo el mercado medieval que se hace con ocasión de la celebración del Privilegio de la Unión, nos tuvimos que poner a hacer galletas ... "porque se lo había prometido, eh!".



Ingredientes:

   - 200 grs. de mantequilla.
   - 200 grs. de azúcar glass.
   - 1 huevo.
   - 400 grs. de harina.
  - 100 grs. de cacao (Cola Cao que era lo que tenía en casa).

La verdad es que es una elaboración muy sencilla. Hay que poner en un bol grande la mantequilla a punto de pomada para poder trabajarla, añadirle el azúcar y batir todo hasta que quede cremoso. Se añade el huevo y hay que continuar batiendo para incorporarlo a la mezcla. Solo queda incorporar la harina y el cacao poco a poco (yo lo he hecho con un colador para tamizarlo y que no queden grumos), sin dejar de mover hasta que quede una pasta homogénea.
 
Ya tienes la base hecha y ahora hay que ir dando forma a las galletas. Hay que extender la masa con un rodillo hasta que tenga como medio centímetro de grosor y en ella ir haciendo galletas con los moldes, ir cortando las galletas con las formas que quieras o ir formando bolitas que posteriormente aplastar para formar galletas más tipo pasta tradicional.  Mi recomendación es que extiendas la masa con el rodillo sobre papel de horno, de forma que posteriormente puedas cogerla y ponerla sobre la bandeja del horno de una forma fácil y sin que se rompa.

Una vez que tienes las galletas formadas hay que meterlas al frigorífico al menos media hora y tras eso hornearlas entre 12 y 14 minutos a 180 grados (lógicamente si son un poco más gruesas hay que dejarlas algún minuto más y si son muy finas hay que sacarlas algún minuto antes).

De la decoración que tenían prefiero no hablar ... Oier estaba empeñado en que la hiciéramos y la verdad es que no tenía ni idea, había ingredientes de los que no había oído hablar en la vida (clara de huevo en polvo!). Pero lo cierto es que tampoco es necesaria, las galletas están deliciosas, o al menos no es necesaria con la medida que traía la receta. 

Bueno, la receta no era exactamente así, opté por algunas variaciones y salieron bien. La primera fue sustituir parte de la harina por cacao, en concreto 100 grs. aproximadamente, y la segunda eliminar el extracto de vainilla.

Pero para otras ocasiones tengo que probar varias variantes. La masa la haré como tiene que hacerse y sin ningún tipo de añadido que de sabor, separaré varias partes y a cada una de ellas les iré añadiendo las diferentes variantes. La primera irá con extracto de vainilla y con decoración de fideos de chocolate; a la segunda le añadiré colorante rojo, para darle un toque de color divertido, y haré pastas en forma de pequeño corazón que irán decoradas con trocitos de chocolate blanco y con mermelada de fresa; y las terceras pienso en añadirles cacao en polvo y decorarlas con chocolate negro por encima. 

Veremos a ver qué sale. Pero seguro que nos reiremos Oier, la yaya que no andará muy lejos, y yo, y volvemos a lo que he comentado en algunas entradas ... son los recuerdos que se evocan, las nuevas vivencias que generan nuevos recuerdos, compartir con los tuyos, las risas ... en definitiva vivir, o sea que espero que viváis mucho y que os gusten.